-No te conozco lo suficiente
-¿Quieres decir que, si me conocieras mejor, tú también acabarías presionándome como todos los demás?
-Es posible -dije-. En el mundo real todos vivimos presionándonos los unos a los otros.
-Sí,
pero no creo que tú lo hicieras. Yo estas cosas las adivino. En cuanto a
presionar y a ser presionada, soy una autoridad. Y tú no eres así.
Contigo siento que puedo bajar la guardia. ¿Sabes que en este mundo hay
montones de personas a quienes les gusta forzar a los demás a hacer esto
y lo otro, y que, a su vez, les gusta que les fuercen? Y montan un gran
follón con todo esto. Yo te he presionado porque tú me has
presionado... Les encanta. Pero a mí no. Yo lo hago porque no me queda
otro remedio.
-¿Y a qué cosas fuerzas a los demás? ¿O a qué cosas te fuerzan los demás a ti?
No hay comentarios:
Publicar un comentario