lunes, 30 de julio de 2012

La felicidad, nuestro santo grial


Cuando me hablaste de la felicidad no pensé que fuese algo tan grande. 







De pequeña siempre me decían que la felicidad hacía que miles de mariposas volasen hasta tu estómago para que no olvidases que estaba allí. 

Que tiraba de las comisuras de nuestros labios hacia arriba haciendo que en nuestras caras apareciese una graciosa mueca tan sólo por ver como nos sentaba el resultado. 

Que provocaba que nos entrasen unas ganas tremebundas de comer lombrices y que nos creciera pelo en los dedos de los pies. 

Que incluso, si la felicidad había llegado para quedarse un tiempo, generaba la articulación de unos extraños sonidos que nacían en nuestra garganta y se desplazaban por toda la estancia rebotando contra las personas que en ella estaban. 


Que por muy perdido que te sintieses, ella siempre acababa por encontrarte. 









Por fin llegó y se instaló en mi casa. 



De momento no habla mucho, pero comienzo ya a notar sus síntomas. 







Y todo, absolutamente todo se queda corto cuando hablan sobre ella.


Muy corto. 



Quiero ser feliz a tu lado. :*

















" ...Cuando todo parece que marcha mal 
ten en cuenta que puede ser que sólo lo parezca. 
Por si acaso, quédate cerca de mí 
a mi lado... "

De como la duda se encontró con el por qué

Llevaba tiempo haciéndose las mismas preguntas aunque no sabía cómo formularlas. 



Alguien espiaba cada uno de sus movimientos. 



La atisbaba cuando cogía el autobús a las ocho de la mañana. 
Cotilleaba al otro lado del teléfono todas sus conversaciones. 
La vigilaba cuando tomaba un café con sus amigos. 
La esperaba a la vuelta de cada esquina... 





Hacía mil y un planes para escapar de lo que la perseguía. 



Trazaba estratagemas para despistar, pero la única que acababa desorientada era ella. 

Daba vueltas y más vueltas a la misma cuestión y no encontraba una respuesta. 

Estaba estancada y lo sabía. Eso era lo único que podía afirmar con seguridad. 




Así que, tras mucho cavilar, resolvió hacer todo lo que su observador no esperaba que hiciese. 






Decidió desconcertarse. 

Escogió la duda. Se ató a la indecisión. 

Grabó la palabra incertidumbre en su frente para que todo aquel que la viese supiese que en cualquier momento ellos podían ser los siguientes. 

Se arriesgó a dejarse cazar. 







Y cuando la sombra se cernía ya sobre ella, describió un giro de 360º y lo tuvo frente con frente. 



Asaltante y asaltado permutando forzadamente sus papeles. 


Intercambiando miedos paralelos. 






Sintiéndose uno en el cuerpo del otro. 

















( De cómo la duda se encontró con el porqué )
No creo en los flechazos, ni en los sueños que se hacen reales.



No soy lo que puedas pensar, ni tampoco lo que imaginas.


-¿Un oasis en el desierto?

No.

-¿Un hálito de aire fresco dentro de la rutina?

¡¡Tampoco!!


-Entonces...dime, ¿qué eres?



Soy normal. Algo que no tiene más que ganas de encontrar la felicidad. 


Tan sencillo ¡¡que no crees que puede ser real!!, ¿Verdad?


Pero soy como tú.

 

Pura pasión.

Puro inconformismo. 

Compendio de sensaciones y emociones ávidas de sabiduría sentimental. 




(Le decían las entrañas a  la razón)


martes, 10 de julio de 2012

La partition


Cuentes  hasta tres y cierres los ojos. 



Cuando lo hayas hecho, pulsaré con la punta de mis dedos una melodía sobre tu piel. 



Primero, suavemente. 


Después, iré ascendiendo poco a poco la presión hasta conseguir igualarla a la presión con la que la sangre sale de tu corazón. 






Para alcanzar a entender cómo funcionas bajo mis efectos. 



Para llegar hasta el centro. 







Para llegar hasta ti. 


Me sentirás como nunca antes lo habías hecho con nadie...



y el ritmo del corazón nos servirá de estandarte para continuar la melodía.



¿Me ayudas a hacerlo?, ¿te apetece?.


...seguramente el silencio nos acompañe, pero ambos sabemos que es necesario...al igual que el ritmo, el compás y la armonía...

Las caricias, los mordiscos, los susurros súrtirán una buena fuente de notas...

Notas que no sólo dan placer, sino que también crearán la más maravillosa melodía. Nuestra melodía. 

Notas que crearán una música inolvidable. 


Notas llenas de vida.  

Ein Mal ist kein Mal



" Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto, tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella.
Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo...
Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamas (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte).
Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo.
Pero, ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma?
Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro."





"Einmal ist keinmal". Lo que solo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre solo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto.


Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible.
En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada (das schwerste Gewicht).
Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.



¿Pero es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad?




La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.


Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?

lunes, 9 de julio de 2012

Había sido un día duro.

Trabajo, trabajo y más trabajo.


Le gustaba su trabajo, pero odiaba tener que trasladarlo a casa.

Quería tener una vida más allá de su profesión. Poder hacer lo que más le gustaba una vez terminada su jornada laboral.


Tomarse un café bien cargado en aquella cafetería de la plaza con unos cuantos amigos hubiera estado bien para finiquitar el día. O ir a la biblioteca para perderse en la inmensidad de estanterías llenas de libros por conocer. Todo, todo, menos quedarse ahí, sin vida. Sola.


Pero, como ya venía pasando desde hacía algunos meses, años incluso, hoy tampoco había podido ser.

Se acurrucó entre las sábanas, abrazada a su almohada.


Lo hacía cada noche igual y día tras día había conseguido conferirle una forma bastante similar a la de un torso humano.

Decidió no pensar.

Dejar la mente en blanco, para que esta pudiese decidir por sí misma lo que quería meditar sin verse supeditada a ideas predeterminadas.


Cuando se quiso dar cuenta, su cuerpo procedía a desdoblarse.

Una parte de sí yacía en aquella cama y la otra, desconcertada, ascendía lentamente hasta situarse en posición bípeda.

De forma mecánica, su mitad despierta comenzó a vestirse con las primeras prendas que encontró.


Salió a la calle y...

Decidió realizar todas aquellas cosas que no había llevado a cabo en meses.


( Reir. Llorar. Saltar sin impulso. Bailar. Cruzar sin mirar. Cantar a voz en grito. Beber las aguas. Hablar largo y tendido. Arañar. Pisar la hierba húmeda descalza. Violar el tiempo . Lamer las calles . Amar al viento )

Sin remordimientos.

Como quien hinca el diente tras días sin comer.


Con ferocidad.


" Nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro "

domingo, 8 de julio de 2012

Melodía

Siempre pensé que debería existir alguien que atisbase sin ser atisbado cada parada de metro, cada andén de estación, cada banco de parque.


Alguien que trabajase observando a la gente.



Su estado de ánimo.

Su semblante.

El transcurrir de su día.




Alguien que se esmerase en mejorar la vida de la persona que ve en ese momento.


Cada mínimo e insignificante gesto sería percibido por él.

Cada sonrisa o expresión de tristeza.

Cada suspiro.

Cada movimiento de su pecho al tomar o ceder aire.





Y a partir de todo lo que fuese capaz de adivinar de esa persona, según tuviese un buen o mal día, hacer sonar música.



Y no cualquier canción.



Su canción.




Aquella que lograse arrancarle el fantasma del desconsuelo o una sonrisa aún mayor.



La única que pudiese hacer brotar de su interior todos aquellos sentimientos que hace tiempo que echa de menos, que siempre quiso recuperar y nunca pudo. O que nisiquiera había conocido.






La más sublime canción para ese instante que le toca vivir.







La única que le permita ser quien quiere ser.




¿Cúal sería la tuya?


Casualidad

Ella se quedó dormida en el mismo instante en que él se despertaba.


Siempre ocurría así.
Para que nada ni nadie pudiese causarle el más mínimo daño. Para que no se encontrase nunca sola al despertar.


Ella fue acomodándose poco a poco en su regazo, encogiéndose y estirándose a tiempos alternos.


Él la miraba extasiado, pensando que nunca en su vida había observado algo tan bello.

Su rostro recogía todo el esplendor de la experiencia no experimentada, de la inocencia perdurable.
Sus facciones entretejían el aura de la felicidad no atinada.



Él sabía que podría dársela si ella aceptase.

Él soñaba con poder entregársela.



Porque se habían encontrado por casualidad.


Y él bien sabía que las casualidades no existían.


Que las casualidades se buscaban.





Y en su caso, también se encontraban.

Paradise

(Mi paraíso)



En él, los días se pintan de oscuro y las noches de luz.





Los paseos te llevan a ninguna parte y las miradas a lugares esquivos.




Si te descuidas, alcanzas lo que jamás creíste encontrar.

Y, si lo buscas, pierdes lo que nunca pensaste olvidar.







Aquí, la nocturnidad huele a sexo cálido.





Y las vueltas a casa, a pan recién hecho.

Y si me buscas.

Me encuentras.







Y si te busco.

Te encuentro.




Y si me encuentras, me encuentro.






(Principio de reciprocidad)

sábado, 7 de julio de 2012

Los sentidos


(Tacto)


(Gusto)


(Olfato)


(Vista)


(Oído)




Quiero sentir el devenir de tus dedos sobre mis circunvoluciones.
Y acariciar con sumo cuidado cada uno de tus esquivos recovecos.



Desearía poder exprimir tus labios hasta hacerme con su turbia esencia. Y pasearme sin descanso
por aquellas zonas que nadie ve. Que se esconden de la luz. Que sobreviven en el anonimato
de mis pensamientos.



Y así, poder retener en una simple inspiración todo aquello que me gusta de ti. Y, también, lo que no me gusta. TODO.

Porque sin pretenderlo, quedas impregnado en mis mejillas, mis labios y mi pecho.

Y algo en mi entra en combustión cuando te huelo en el aire.

Todo en mí lleva tu olor.

Y sé que podría pasarme horas en silencio mirándote a los ojos. Memorizando minuto a minuto cada uno de los detalles que los adornan. 

Viajando a través de ellos hacia ti.


Y la mejor canción es aquella que tú me cantas


Y el mejor baile es aquel que practicamos juntos

Estamos en sintonía.




(La sintonía de los sentidos)

Empezar de nuevo


-¿Caminamos juntos- le dije


-Está bien- me contestó.






-Sabes que será complicado, ¿verdad?. Que serán muchos los charcos que tendremos que saltar y demasiadas las piedras que sortear....-observé




-Lo sé. Nadie dijo que sería fácil y eso lo hará más interesante y especial para nosotros-me tranquilizó como él sólo sabía.



Siempre que hablaba así conseguía calmarme como a un pajarillo....que me sintiese segura y viese el mundo como un lugar maravilloso en el que todo tuviese cabida. 




Y, así, con la mayor ilusión emprendimos paso a paso el largo camino, sabiendo que el sol brillaría al final del final....

Momentos



Y sólo puedo sonreír.



Sólo puedo esbozar una amplia sonrisa al observar cómo las cosas comienzan a tomar el rumbo correcto.

Poco a poco, pero con paso firme.



Si ahora mismo pudiéseis leer mis pensamientos penetraríais en una enrevesada telaraña de ilusiones y sueños sin cumplir.




De cuentos a medio hacer.

De necesidades básicas sin recibir.

De carreteras cortadas.





La diferencia es que ahora he conseguido reunir las fuerzas suficientes para superarme.

Para saltar todos los baches que vienen y están por llegar.





Los obstáculos son los mismos de antes pero el enfoque es otro.




Y la diferencia está en ti y en mí.

Está en vosotros y en ellos.



La diferencia está en una sonrisa.







Quiero verte. 


Quiero tocarte.


Quiero abrazarte.


Quiero ser traviesa contigo.


Y que tu lo seas conmigo.

Quiero eso para siempre. 


¿Es todo un sueño?


¿Será mi fantasía?


¿La vives tu también?



¿Lo ves igual que yo?

Ópera prima


Vivamos aventuras en ciudades escondidas en botas.



Trepemos muros con escalas de spaguetti y queso.



Escribamos acertijos y trabalenguas en idiomas extranjeros.



Dibujemos rayuelas en suelos nunca pisados antes.








Compongamos nuestra propia ópera prima.

¿Qué distingue al fin del comienzo? 

La chance


Y se me ocurrió escribir.....





Los detuvieron por atentado al pudor.


Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse.




En realidad, su amor no era sencillo.



Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia.








Era sólo por eso que se amaban  en la penumbra de los soportales. 












"La chance, c’est comme le Tour de France. On l’attend longtemps et ça passe vite. Quand le moment vient, faut sauter la barrière sans hésiter."


Traducción: "La suerte es como el Tour de Francia. Lo esperamos durante mucho tiempo, pero pasa rápido. Cuando el momento llega, hay que saltar la barrera sin vacilar."


Ich liebe Dich



Cuánto hace que nos conocemos?
¿Cuatro dias? ¿1 mes? ¿Dos años? ¿Tres?
¡¡Qué más da!! 


¿Y lo mucho que te quiero? ¿lo sabes?

¿Se puede contabilizar en en meses o en años? 

¿Tiene alguna importancia el tiempo ahora?




¿Y cuánto somos de distintos?
¿Y cuánto de iguales?

¿Se puede expresar con palabras?




Te quiero.



Y me es indiferente que alguien más aparte de nosotros pueda entenderlo.
Y me da igual que seas del norte y yo del sur.   
Y me importa poco que nos amemos y  nos odiemos por momentos.


Porque siempre he sentido debilidad por las incoherencias.


Y tú y yo somos una gran incoherencia.

La más grande e increíble incoherencia.

La mejor.

¡¡Ahora, ahora y ahora!!



A cada paso, y a cada ráfaga de viento, me gustaría poder decir:


"¡Ahora, ahora, y ahora!"


Y ya no decir más "desde siempre" o "eternamente".



Sentarme en la silla libre en una partida de cartas. Que me saluden... aunque sea con un pequeño movimiento de cabeza.


Siempre que hemos participado en algo, ha sido fingiendo. Hemos fingido que en una velada de lucha, nos dislocaban la cadera... Hemos fingido que pescábamos en compañía... Hemos fingido que nos sentábamos en la mesa, y bebíamos y comíamos... Que nos servían cordero asado y vino en las tiendas del desierto... sólo lo fingíamos.
Mentir. Como un bellaco. Notar que el esqueleto se mueve contigo al caminar.

Suponer las cosas, por fin, en lugar de saberlo todo. Poder decir: "¡Ah! ¡Oh!" y "¡Ay!", en lugar de "sí" y "amén".

Y por una vez, entusiasmarse también con el mal. Atraer hacia sí -de los transeúntes- todos los demonios de la Tierra. Y por fin, lanzarse a cazar en el mundo.


Desmelenarse.


O por fin saber qué se siente, cuando te quitas los zapatos bajo la mesa, y descalzo, mueves los dedos. Así...

Estar solos.



Dejar que todo ocurra.



Y espero que ocurra y pronto.




¿Qué debería hacer la próxima vez que te viese?







¿Besarte?


¿Caminar hacia tí y hacerlo sin más preámbulos que mis ganas de hacerlo?







Debería besarte como no lo han hecho nunca.

Como si fuese la primera y la última vez que lo hiciese.

viernes, 6 de julio de 2012

Creo que me he roto el corazón.


Creo que me ha roto el corazón.









Una habitación a oscuras. El ordenador encendido. Modo silencio. Un haz de luz parte de él aúnando mil imágenes.

Objetos en desorden aparente. Una a una van surgiendo las sombras resultantes de la contienda entre luz y forma.

Comienza el baile de máscaras. Aquí quien pelea cuerpo a cuerpo se hiere a sí mismo primero para poder dar donde más duele después.

Y si lloras, gritas o te resistes, de nada sirve. Aquí sólo tiene precio la sangre que brota de las heridas del que tienes en frente. Cuanto más hondas, mejor. 

Cae poco a poco. Se vuelve más densa por segundos. Rebasa el límite entre el carmesí y el negro. Se transforma sin esperar a que te acomodes a su presencia.

La bebes. Nunca habías probado algo tan dulce.

Y entonces lo escuchas...









Creo que me he roto el corazón.

Presión

-No te conozco lo suficiente






-¿Quieres decir que, si me conocieras mejor, tú también acabarías presionándome como todos los demás?


-Es posible -dije-. En el mundo real todos vivimos presionándonos los unos a los otros.


-Sí, pero no creo que tú lo hicieras. Yo estas cosas las adivino. En cuanto a presionar y a ser presionada, soy una autoridad. Y tú no eres así. Contigo siento que puedo bajar la guardia. ¿Sabes que en este mundo hay montones de personas a quienes les gusta forzar a los demás a hacer esto y lo otro, y que, a su vez, les gusta que les fuercen? Y montan un gran follón con todo esto. Yo te he presionado porque tú me has presionado... Les encanta. Pero a mí no. Yo lo hago porque no me queda otro remedio.


-¿Y a qué cosas fuerzas a los demás? ¿O a qué cosas te fuerzan los demás a ti?

jueves, 5 de julio de 2012

Sonidos vitales

;)


Menos mal que mi corazón vuelve a latir. 




Sí, sí...a latir como un compás. Tic, tac, tic, tac...

Y tú eres el diapasón que lo inunda todo con tu reverberación. 

Sé de sobra lo difícil que es complementarlo. 
Sé lo difícil que puede resultar tocarlo. 
Como también sé lo duro que puede llegar a ser. 


Pero es mío. Y lo tienes tú. En tu poder...


Con tu llave lo custodias y sólo tú puedes hacer que vuele. Que llegue hasta mí. Y me vuelva a permitir hacer todo eso que las personas hacen habitualmente como dormir, soñar, comer, jugar al fútbol, pasear, sonreír o bailar. 


Con una sola mirada tuya basta para que se sobresalte. 
Con un leve roce puedo llegar a notar escalofríos desde todas las puntitas de mis dedos hasta él. 
Toda yo me estremezco, por ti. 


Déjame que yo cuide el tuyo. 


Eres tú el que puede decidir...

Y por suerte, es un privilegio, porque yo ya no puedo elegir. 


Tú me hiciste menos libre.


Locura

Veo secciones cónicas y tangentes a cada paso que doy.
Se entrecruzan en mi camino una y otra vez.

Rectas perpendiculares a mi estado de ánimo se me clavan en cada poro prohibiéndome el paso y yo me valgo de movimientos parabólicos para esquivar cada uno de los proyectiles que tiran a dar.

Tres horas de sueño y vuelta a tener quince años.


Regreso a las clases de dibujo técnico en las que me reverenciaba de forma consentida hacia el dibujo artístico ante los ojos reprobadores de la profesora.


Esta vez me ha cogido por sorpresa y he reaccionado a destiempo.

El cartabón cortó el aire tres segundos después de que lo surcase el último balín. Sangre de grafito brotaba a borbotones mientras me agarraba el miembro lesionado.


Herida, aunque no de muerte, he continuado trazando mi mundo de curvas, subidas y bajadas hasta despejar toda sombra de tecnicismo de mis bocetos. Y he conseguido liberar a la princesa de su torre claustrofóbica.


Y nada de lo que pueda decir aquí tiene ni pies ni cabeza.



Pero qué más da si en el fondo nada lo tiene.


( Enajenación mental transitoria)

miércoles, 4 de julio de 2012

Deja vù

Nada más abrir los ojos  pude verlo. 

La habitación se hallaba sumida en la más profunda de las tinieblas y sólo unos tímidos rayos de sol habían logrado flanquear las estrechas rendijas de aquel cuartucho en el que malgastaba mi tiempo y mis sueños. 

Me levanté como pude.

Estaba completamente desnuda. No recordaba nada. 

La resaca me impedía pensar con claridad.  Lo único que monopolizaba mi pensamiento era la visión de una mirada. 

Intensa y desconocida. 
Dulce y cegadora. 
Penetrante. 

Y había algo en esa mirada que me llevaba a un éxtasis sobrecogedor. 


Mis manos, como poseídas por el más intenso de los deseos, comienzan a conquistar mi cuerpo. Recordándole. 

Sudor
Impaciencia
Temblores
Convulsiones
Placer...

Placer....

Placer


Caí y quedé rota de placer. 


Pasaron dias.


No era capaz de moverme. Necesitaba encontrar esa mirada.

Me arrastré. Vagué perdida buscando. Buscándote...tratando de encontrarte.

Nada. Nada. Nada. 


Pasaron meses. 

Nada. Nada. Nada. 


Y....fue entonces cuándo pasó.....

Las lágrimas que había retenido durante tanto tiempo quebraron furtivamente mi rostro. 

Caí rota de dolor. 
De frustación. 


Y cuando por fin comprendí que todo había acabado, alguien se paró y me levantó del suelo. 


Deja vù 


Esos ojos, esos abrazos, esa boca....


Por fin. 


¡¡Eras tú!!


¿Qué es lo que ves cuando me miras a los ojos?.
Comienza por los pies y ve subiendo.



Detente justo al llegar a la zona posterior de mi rodilla.





Si presionas y deslizas tus dedos en dirección craneal encontrarás un resorte.








Púlsalo sin miedo.


Firmemente.










¿ Escuchas lo mismo que yo ?












Sí.








Has descubierto mi botón de la risa.



Me encanta que me hagas reír.

martes, 3 de julio de 2012

-Yo me voy, tu te quedas. ¿Cómo repartimos el corazón?.
-¿Acaso crees que a mi me importa algo tu corazón?
-Vaya. Y yo que pensaba que me querías. 
-Eso, tu lo has dicho, pensabas. Te has equivocado.
-No, perdona, te has equivocado tu porque, escucha: "Me estoy acostumbrando a estar sin ti, a callar lo que siento, a llorar a solas, a guardarme los abrazos, a cerrar mi puño cuando quiero hacerte una caricia, al silencio absurdo de las noches, a que le viento no me traiga tu nombre… 

Me estoy acostumbrando a tus ausencias, a tus silencios, a esa distancia eterna que nos separa cada vez, me estoy acostumbrando a tus palabras frías, a no oírte decir te amo…

Me estoy acostumbrando a que la luna se apague ante mis palabras, a mi individualidad y a tu soledad fracturando nuestra comunión, me estoy acostumbrando a estar sin ti… 

Aunque hay días como hoy, que la nostalgia me invade y te extraño, extraño esa sonrisa que lo iluminaba todo en mi vida, a esos besos, al hecho de sólo pensarte y que en ese preciso instante sonara mi teléfono, extraño despertarte cada mañana y oír tu voz modorra diciéndome que me querías, extraño dormir sonriendo porque sabía que si te necesitaba en la madrugada, te encontraría, extraño tus cuidados, tu ternura, tus coqueteos que me sonrojaban, me intimidaban y me ponían a temblar de nervios, extraño esos latidos de mi corazón que parecía querían salir corriendo de mi pecho al sentirte cerca… 

El silencio ahora es mi compañía fiel, la soledad me hace el amor durante todo el día como queriendo decirme que no podré deshacerme de ella, el mundo se burla de "mi gran interminable amor"… pero ya no duele tanto, me estoy acostumbrando a estar sin ti." 


 Por eso te pido:

Envuélveme por entero.

Hazme temblar.

Convierte mi rutina en convulsión.

Transforma mi desidia en clímax.









Porque aún resuenan los acordes de ayer sobre mi almohada. 

Lo hacen con la fuerza de mil latidos.

Transmiten la furia de doce titanes.







Porque la creatividad está más cerca de lo que pensamos.










Porque las palabras son minúsculas para definir lo indefinible.


Porque sigues aquí a mi lado. 


Porque te quiero.